Y Venezuela tembló
Los edificios destruidos, por los suelos, los casi mil muertos (y subiendo) y los millares de heridos son el resultado de la nula preparación y planificación en materia de prevención por parte del país.

Y esos números solo van a seguir subiendo, el Servicio Geológico de Estados Unidos proporciona una horquilla aterradora: entre 10.000 y 100.000 muertos.
Miles de personas continúan atrapadas bajo los escombros, a la espera de una ayuda que no acaba de llegar. Cada hora es crucial, y cada vez les quedan menos.
Los balances proporcionados por el gobierno son muy conservadores, rondan los 3.000 desaparecidos, pero páginas de colaboración ciudadana hablan de más de 50.000 desaparecidos. Con los fallecidos más de lo mismo, 48 horas después del seísmo, el último informe habla de 920 muertos.
El ya maltrecho servicio de sanidad venezolano se enfrenta a un gran reto y no da abasto. Los hospitales colapsaron tras las primeras horas del terremoto y los heridos se amontonan por el suelo.
Son los ciudadanos los que están haciendo todo lo posible por rescatar a los atrapados. Cadenas humanas tirando de cuerdas que intentan mover y apartar paredes enteras en edificios colapsados. Los equipos de rescate mandados por varios países llegan a cuentagotas, pero ni ellos, ni policía ni los bomberos consiguen abarcar todas las zonas afectadas.
La maltrecha economía venezolana y su inflación galopante son también los causantes de esta tragedia, pese a ser una zona sísmicamente activa los edificios no estaban preparados para soportar esas sacudidas. Romperé una lanza en favor del gobierno al decir que el epicentro, al ser prácticamente en superficie, ha amplificado la capacidad destructiva del seísmo.
El terremoto pone al filo del abismo a la Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, 6 meses después de que Donald Trump secuestrase a Nicolás Maduro y pusiese al mando a la que hasta aquel entonces era Vicepresidenta.
De puertas para fuera la república intenta dar una imagen de aperturismo y transición: liberación de presos políticos, reestructuración del gobierno, aperturismo del mercado de petróleo y varias medidas más... pero la importante, la prueba de fuego de Delcy va a ser este terremoto.
Las voces disidentes cada vez suenan más dentro del país, y a medida que pasen los días solo van a seguir aumentando.