La cumbre de la OTAN, una telenovela turca | Resumen de la semana 6 jul. - 12 jul 2026


La cumbre de la Alianza Atlántica en Turquía vuelve a hacer cambiar de opinión a Donald Trump, el alto el fuego en Irán salta (una vez más) por los aires y Marine Le Pen recoge cable en Francia tras el veredicto de su apelación...

Si hay algo que define la semana de hoy ha sido la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. Ya no por todo lo que implica una cumbre de la Alianza, sino por el momento geopolítico que estamos viviendo.

La reunión en Ankara iba a estar marcada por las pataletas de Donald Trump, que llegaba enemistado con prácticamente todos los líderes europeos. Bromeaba en su red social sobre pedir una orden de alejamiento contra Meloni; España, como siempre, "very bad", incluso llegando a decir que era una causa perdida; Alemania y la Francia de Macron también estaban en el punto de vista del presidente estadounidense.

De hecho, Pedro Sánchez llevó una hoja de Excel para intentar convencer a Trump de sus contribuciones a la OTAN, dato mata relato, pero solo si quiere verse.

Y, contra todo pronóstico, funcionó.

En la comparecencia de Trump tras la reunión afirmó que había mucho amor en esa habitación. Todos se querían mucho y llegó a asegurar que también le habían dicho "Trump, le queremos".

Quitando las muestras de amor y afecto que no se pueden atribuir al roce, parece ser que la estrategia de Sánchez funcionó porque evitó referirse a España específicamente en su discurso y aseguró que todos los líderes eran buenos jugadores de equipo, incluso alguno que pensó que iba por libre.

La cumbre de la Alianza Atlántica se resume en esas pocas líneas, o en una palabra, conciliación (además de ayudas a Ucrania, misiles Patriot y un largo etcétera).

El alto el fuego en Irán salta por los aires

Sin embargo, la propia reunión de la OTAN fue también escenario de la ruptura del alto el fuego en Irán.

El lunes la república islámica atacaba varios barcos en el estrecho de Ormuz, y Estados Unidos respondía bombardeando varias ciudades iraníes. Una escalada de ataques tras los que Trump confirmaba el miércoles que había dado por terminado el Memorando de Entendimiento firmado con el régimen de los ayatolás.

Horas antes, Israel habría compartido con él planes de inteligencia en los que aseguraba que Irán buscaba asesinarle.

Como si hiciesen falta planes de inteligencia para saberlo. Desde que Estados Unidos asesinó a Alí Jameneí la República Islámica clama venganza. Lo dicen sus líderes, lo pide el pueblo y lo aseguran las pancartas que agitan por la calle durante las manifestaciones o el funeral del Líder Supremo.

Una vez más, volvíamos a la casilla de salida. Caída de los mercados, subida del petróleo y subida de las carteras de los que especulan o cuentan con información privilegiada.

Estados Unidos volvía a destruir las defensas antiaéreas que ya estaban destruidas e Irán volvía a atacar bases estadounidenses en los países del golfo.

Parece que Trump se tomó en serio el informe de inteligencia, pues decidió cambiar de itinerario y de avión, volviendo a usar el antiguo Air Force One en lugar del avión donado por Catar.

Le Pen recoge cable

En el panorama europeo, el martes se conoció la resolución de la apelación de Le Pen.

La política de ultraderecha estaba condenada a 5 años de inhabilitación y 4 de prisión por malversación de fondos europeos.

El Tribunal de Apelación confirmó su culpabilidad, pero consideró que, por no haber habido enriquecimiento personal (Le Pen usó los fondos europeos para pagar los sueldos de la gente de su partido), reduciría la condena de inhabilitación a tan solo 15 meses para que pudiese presentarse a las elecciones presidenciales.

¿Qué gusta más que un político corrupto condenado (aunque no en firme) presentándose a unas elecciones?

A pesar de todo, Le Pen volvió a apelar la sentencia y ahora se encuentra en un extraño limbo político en el que no está claro si podrá ser candidata o no.

Si esta semana ha tenido un denominador común, es que nadie parece dispuesto a cerrar nada del todo.

Trump, en su línea, pasa del insulto al halago en el tiempo que tarda en cambiar de avión.

Irán y Estados Unidos vuelven a la casilla de salida de un conflicto que ya supera los 130 días sin final a la vista.

Y Le Pen, recurso en mano, se instala en un limbo que ni la propia Justicia francesa sabe resolver a tiempo.


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